
Un sincretismo entre las poses icónicas del rock y las señalizaciones que utilizan el Estado y las empresas para indicar, ordenar y prohibir actividades.Ropas Desastre toma al rock como motivo, no sólo como objeto de diseño sino como pulsión. En el momento más leguleyo del rock argentino, utiliza el concepto de exposición de la pose icónica de la foto rock y la combina con la comunicación callejera, a modo de intervención en una serie de impresos sobre el soporte textil de la ropa de trabajo Ombú para llamar la atención sobre el rock como actividad social, no sólo de entretenimiento sino como parte del sistema de trabajo. En la señalítica el diálogo siempre fue desde las instituciones a los individuos, con sus diseños Desastre propone una comunicación inversa, desde una instancia tan personal como pública: la indumentaria.El rock fue siempre peligroso. Puso a los jóvenes a bailar y a pensar. A la vez la masificación, la imposición de iconos, la idolatría y el fetiche, auspiciada por las empresas discográficas y los medios de comunicación erosionaron la impronta rebelde y la capacidad de interpelación social del género hasta convertirla en una pose.Hoy la cultura establecida en Argentina sugiere otro tipo de peligro. Miles de artistas sufren la falta de espacios por las políticas de seguridad implementadas tras la tragedia de Cromañón, pero siguen creando, buscan maneras alternativas para expresarse y mantener su fuente de trabajo. ¿Cuáles son las fronteras del rock? ¿Qué es la actitud rockera? ¿Cuánto falta para que algunos de estos carteles aparezca impuesto por ley en los locales clase "c"? ¿Cuál es el límite entre lo privado, lo público y lo íntimo? ¿Quién necesita una nueva remera rockera?
No hay comentarios:
Publicar un comentario